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Mensaje de Matias Mondschein, uno de los autores del libro Simplemente… Don Jaime Chalelof Z”L

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Comentario del coautor publicado en la propuesta:

Jaim Iosef ben Jana z”l

un ejemplo de vida para imitar

 

Visita de Matias en el kever de Jaim, en el cementerio Har Amenujot, Jerusalem, Israel.

Visita de Matias en el kever de Jaim, en el cementerio Har Amenujot, Jerusalem, Israel.

 

Todo es por providencia divina (en hebreo se dice “Min hashamaim”). Toda situación tiene su explicación, su relación hasta saber el por qué llegamos a donde estamos. Así me siento al escribir estas líneas. Agradezco a Bore Olam (el Hacedor del Mundo) por permitirme ser parte de esta tarea.

Baruj Ata a-d-nai eloheinu melej Olam shejeianu vekimanu veguianu lizman aze (Bendito eres Tu d’s, nuestro d’s, rey del universo, que nos mantuviste con vida, nos guardaste y nos permitiste alcanzar este momento…

Un tiempo tan especial como es la edición del libro de la vida y obra de Jaim Chalelachuili z”l.

La propuesta llega a su impresión por el mérito, el impulso, perseverancia y dedicación de su esposa Perla y su familia para que cada página, cada palabra sea escrita en aras del cielo… en aras y en mérito de su querido esposo Jaim z”l (sea su recuerdo bendición) por las huellas que ha dejado en cada comunidad que visitó, en cada persona que habló y en sus acciones.

La esencia de este sefer (libro) es destacar lo especial que ha sido este personaje para las bases de la comunidad judía ortodoxa de hoy en Argentina. Su crecimiento y como se ha fortalecido fue gracias a las acciones (semillas) que bajo las directivas del Rab Zeev Grinberg z”l- sembró desde el año 1945 en adelante. Por donde estuvo, dejó alumnos, amigos y compañeros. ¿Quién no conoce a Jaim Chalelof (como le solían decir a su apellido)? Hay cientos o miles de baalei teshuvot (retornantes a la Torá) que han comenzado ese camino de recuperación de su judaísmo, ya sea gracias a él o a través suyo encontrarían su rumbo. Lo que hacía especial a este hombre era su forma de expresarse. Llegaba al corazón y a la mente. Todo aquel que lo conoció, no podía “escaparse” de su destino, le hablaba a su alma judía y recuperaba su esencia de inmediato.

Hoy los nietos o hijos de esas personas que tuvieron el honor de conocerlo, son parte importante de las comunidades. Y sus acciones traspasan las fronteras de Latinoamérica hacia Estados Unidos, México e Israel.

¿Somos conscientes de quien fue Jaim Chalelachuili? Seguramente, desde el Shamaim (cielo), Jaim nos pediría que no sigamos, que no hiciera falta. Pero vivimos en un mundo sin ejemplos claros, palpables de los cuales conocemos las historias de nuestros Patriarcas, de los midrashim, de los jajamim que nuestros líderes espirituales nos relatan… pero Jaim era nuestro. Un ejemplo real de nuestros tiempos. Aquellos que tuvieron el privilegio de haber estado en contacto con él, sabían el poder y la influencia que tenía sobre ellos.

 

Fue la generación que hizo la apertura, la brecha, para recuperar la vida judía raigal en Argentina, es decir, las costumbres de nuestros antepasados. “Araron con las manos, con sufrimiento, pusieron sus cuerpos –como destaca Perla- que no hicieron para recuperar a un judío al camino de la Torá y de las mitzvot (preceptos)”.

Hacía Kidush Hashem, es decir santificaba el nombre de d’s en cada acción que realizaba. No aceptaba honores, tenía humildad, era uno de los soldados del Ribbi Zeev Grinberg. “Soy pashut, un pashut cualquiera” (un hombre simple) lo decía constantemente.

Se fue este mundo físico el 30 de septiembre de 2009 (día 12 del mes de tishrei 5770).

El libro servirá al lector como testimonio del esfuerzo y de la lucha por vivir en un ambiente de Torá que nos legaron los precursores de la Agudath Israel en aquellos años (en sus inicios de la década de 1940) y además podrá obtener y rescatar esa fuerza espiritual que desde esa época existía y tomar mensajes para llevarlos a la práctica en la actualidad.

Fue un hombre que trabajo mucho, que sacrificó su vida por la causa de la Torá. Nació en Georgia, al sur de exURSS, en la zona del Caucaso. Vino a América del Sur de muy pequeño con solo tres años en el año 1926 y falleció en Buenos Aires a la edad de 86 años (2009).

Sus padres cuando vinieron de Europa se radicaron primero en Uruguay. Allí estudió la primaria y cuando tenía unos 16 o 17 años, su familia decidió radicarse en la Argentina para que sus hijos pudieran tener más conocimientos judaicos. Para formarse en un Talmud Torá (escuela con más formación de Torá).

El esfuerzo de los abuelos y de sus padres en mudarse por el bienestar de sus hijos es loable y merece ser destacado. Cuando vieron que se podrían “estancar” en su progreso de Torá y mitzvot, la decisión es clara: buscar un lugar mejor para la educación y formación judía de su familia y de la tener una mejor integración comunitaria.

Sé que este libro servirá para conocer sobre la vida de un Ish Tam (Hombre simple), que dedicó sus años a conocer, servir y acercar a otros a la Torá, nuestra sagrada Escritura.  Es el honor tan grande que podría tener una persona: cumplir la voluntad del Creador. Y el saber que uno lo esta cumpliendo, es una responsabilidad mayor y quizás algunos lo harían con temor. Pero lo hizo con ambas cualidades: amor y temor. Lo hizo con humildad, acepto su misión. Siguió la voluntad de su Ribbi y no demoró en cumplirla día a día. Hoy no hay hombres así, con esa inocencia. Sin cuestionamientos, en una época que en la Argentina había un “desierto de Torá”. Ellos se animaron a creer, a pensar que se podía cambiar. No se quedaron en el pensamiento. Lo intentaron, una y otra vez. Así como aquella generación que llegó en 1880 con las colonias del Baron Hirsch que vinieron a un lugar desconocido y que lucharon por seguir adelante para salvar sus vidas.

A diferencia de ésta, en la década de 1940-1950, estos muchachos “se arremangaron para arar” para cambiar la realidad espiritual desde la Ciudad de Buenos Aires. Iniciaron desde aquí un movimiento (Shuba Israel) que sirvió para “encender” neshamot (almas) en cada barrio, en cada localidad, en países cercanos y hay quienes llevaron esas luces a Estados Unidos, México, Israel y cualquier otro país…  

Quizás Jaim se sintió uno más, no se detuvo a contar sus acciones (personas que retornaron al camino de la Torá), tampoco se encandiló con sus “triunfos”. Sabía que faltaban muchos más y siguió adelante… No paró nunca en su tarea, en su misión. ¿Quién no quisiera saber su misión en la vida y cumplirla con esa devoción?

 

En un primer dialogo, con Perla sentía algo especial. Escuchar las historias de Jaim Iosef ben Jana z”l a través de ella, me hacia estar junto a ellos y ser parte de esta familia. Era como ser testigo en primera persona de una historia llena de milagros y de acciones donde la mano del Creador estaba siempre presente.

Cada paso que dieron juntos (Perla y Jaim) es para analizar, por ejemplo, la búsqueda espiritual de Jaim, cómo se conocieron, sus primeros pasos para acercar a otros, el Ribbi, su trabajo una mezcla de espíritu y materia, la formación del hogar, la operación y los milagros de ambos lados y la incansable labor de acercar a cada iehudi (judío) sea donde sea. Siempre buscó que sus acciones sean en aras del cielo.

Se destaca la historia cuando lo estaban por operar en un centro médico de la ciudad de Buenos Aires (Instituto del Diagnostico) y en vez de preocuparse por su situación, le hablaba a su doctor sobre la importancia de mandar a sus hijos a una escuela judía tras saber que era judío y que era cohen. Era una escena diferente: viendo al paciente aconsejando al doctor sobre otros temas. Su vida fue así. Las manos de Bore Olam siempre presente. Pero su objetivo se cumplía porque sus palabras salían del corazón, con humildad y su mensaje era tan claro… que el receptor no podía hacerse el distraído. Su mensaje tocaba en lo más interno del alma de la otra persona. Por eso, quienes lo conocieron jamás se olvidarán de él y sienten como si fuera ayer que Jaim les habló, les aconsejó y les dio esa palmada necesaria para liberar su judaísmo interior.

Como este relato, hay cientos. Algunos de ellos, están en este libro. Otros esperan ser liberados (compartidos) más adelante.

La esencia de Jaim Iosef se siente en esta propuesta: relatos de su vida, de su origen, de su familia, algunos maasim (cuentos) que lo tuvo como principal protagonista, declaraciones de amigos, de familiares, cartas de rabinos y maestros, todos los que lo conocieron en primera persona, nos darán una visión más clara de su historia, la del hombre que “revolucionó”  la comunidad judía tanto en Argentina como en el exterior –como describe el Rab Shmuel Levin- o en palabras del Rab Isaac Yacar este “Ish Tam” que sabía que estaba cumpliendo la voluntad del Creador.   

Pensar en él, en sus actos, nos acerca a Bore Olam.

Quiera que estas páginas, haga pensar al Lector, de la importancia del cumplimiento de los preceptos y de nuestra sagrada Torá, como de la búsqueda de la misión personal de cada persona –judía o no- y en forma colectiva de nuestro pueblo Am Israel para hacer de este Mundo una morada para el Todopoderoso.

Al seguir su ejemplo, al imitar sus pasos, al acercar a otro a su misión, recordaremos a diario a Jaim Iosef ben Jana z”l, sea su recuerdo bendición…

 

Matias Daniel Mondschein

co-autor

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